Detenido un militar de la marina italiana tras entregar documentos secretos de la OTAN a un oficial ruso

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Los dos militares fueron detenidos después de la entrega de los documentos a cambio de dinero. Es el caso más grave en Italia desde los tiempos de la Guerra Fría. Italia expulsa a dos funcionarios rusos

El espionaje ruso es protagonista en Italia del caso más grave desde los tiempos de la Guerra Fría, un episodio sin precedentes en este país. El cuerpo de investigación del Arma de Carabineros ha detenido a un oficial de la Marina italiana (capitán de Fragata), en la noche del martes, inmediatamente después de que, a cambio de dinero, entregara documentos secretos italianos y de la OTAN, a un militar ruso acreditado en la Embajada de Rusia en Roma. Fueron cogidos in fraganti durante su encuentro clandestino. Los dos militares son acusados de graves delitos relacionados con el espionaje y la seguridad del Estado. El oficial ruso no pudo ser arrestado por su estatus diplomático.

El capitán de fragata de la Marina se encuentra en la cárcel, acusado de haber vendido documentos secretos, tanto italianos como de la OTAN. En el registro realizado en su apartamento, se ha demostrado que, además de informes italianos, el capitán de fragata entregó al militar ruso documentos de la OTAN, considerados como altamente secretos. De ahí la acusación de grave delito no solo contra la seguridad nacional, sino también de otros Estados.

La primera señal de las relaciones de los dos militares la dieron hace semanas los servicios secretos italianos (la Agencia Informaciones y Seguridad Interna, AISI). Se estableció entonces un control de los movimientos de los dos militares por parte de la AISI, en colaboración con agentes del ROS del Arma de los carabineros y el Estado Mayor de la defensa. Cuando los agentes tuvieron la certeza de que el oficial de las fuerzas armadas rusas tenía dinero para el pago de los documentos y, además, había pruebas para demostrar el espionaje, se dio la orden para que actuaran los carabineros del ROS. Bajo la dirección de la Fiscalía de Roma, los carabineros detuvieron in fraganti a los dos militares, justo tras el momento de la entrega de los documentos secretos a cambio de dinero.

El ministerio de Asuntos Exteriores anunció que la secretaria general, la diplomática Elisabetta Belloni, número dos del Ministerio, convocó esta mañana al embajador de la Federación de Rusia en Roma, Sergey Razov, siguiendo las instrucciones del titular de Exteriores, Luigi Di Maio. El propio Di Maio ha escrito en Facebook: «Al ser convocado el embajador ruso en Italia ante el ministerio, hemos transmitido a este último la firme protesta del gobierno italiano y notificamos la expulsión inmediata de los dos funcionarios rusos implicados en este gravísimo asunto. Doy las gracias a nuestros servicios de inteligencia y a todos los aparatos estatales que trabajan día a día por la seguridad de nuestro país».

Por su parte, la Embajada rusa se ha limitado a comentar: «Confirmamos la detención el 30 de marzo en Roma de un funcionario de la oficina del Agregado Militar. Estamos verificando las circunstancias de lo sucedido. Por ahora, consideramos inapropiado comentar el contenido del incidente. En cualquier caso, esperamos que lo ocurrido no se refleje en las relaciones bilaterales entre Rusia e Italia».

No es la primera vez que se descubren relaciones entre funcionarios rusos e italianos con la venta de documentos confidenciales. Pero en esta ocasión hay una gran diferencia con el pasado reciente. Hasta ahora el material reservado que funcionarios italianos vendieron a Rusia estaba relacionado, sobre todo, con asuntos industriales. En septiembre de 2019 en Nápoles, a petición de las autoridades estadounidenses, fue detenido Aleksandr Korshunov, un alto ejecutivo de la empresa estatal rusa para la producción de motores Odk, acusado por Washington de «espionaje económico».

En el nuevo caso descubierto ayer se trata de documentos sobre seguridad nacional de Italia y de la OTAN, un hecho que el gobierno italiano califica como «gravísimo». El asunto se ha convertido ya en un grave caso diplomático. Para Italia es un episodio muy inquietante, que muestra cómo este país ha sido también involucrado, al igual que otras naciones occidentales, en la nueva estrategia rusa. Diversos medios italianos denunciaron en los últimos años algunas actividades rusas, en particular campañas de desinformación lanzadas desde perfiles anónimos de las redes sociales. Se comprobó que las falsas noticias eran difundidas por organismos próximos al Kremlin para deslegitimar al gobierno e instituciones italianas. Ahora la acusación es muchísimo más grave, porque se trata de un episodio abiertamente hostil, al tratarse de espionaje.

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